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Jeroglíficos de cumpleaños.

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Hace días, en el metro de Madrid, empecé a escribir una reflexión que no terminé y guardé. Hoy, unida a otra que me ronda la cabeza desde ayer, os la comparto. Ojalá lleguéis al final leyendo, jaj. En ese caso, gracias por adelantado ;) Quienes me conocéis, sabéis que si hay ocasiones especiales que me gusten, esas son los cumples. Los vivo con tanta ilusión, que hasta ha habido quien se ha echado a reír desconcertado cuando lo he obligado a soplar unas velas pinchadas en una magdalena mientras cantaba con entusiasmo el tan maltratado cumpleaños feliz. Para mí un cumpleaños sin tarta (o similar), velas y la canción (y alguien que te la cante, por supuesto), no es un cumpleaños. Digamos que conservo ese espíritu infantil, algo que no creo que os sorprenda en absoluto, pero me gusta ser partícipe de cómo al menos en ese día las personas más allegadas a ti te regalan un día cargado de sonrisas y buenas intenciones. Obviamente, he de hacer aquí un inciso para expresar mi absoluta prefe...

Divagancias.

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U na de las cosas que me va enseñando el vivir fuera, a una distancia considerable de esas personas con las que me gustaría estar en este preciso instante, es el hecho de aprender a tolerar la realidad del mundo que nos rodea.  Y es que aunque siempre, desde pequeña, he sido una " despiertaconciencias" impertinente y de hecho sabéis que a menudo hago denuncia social y reflexiono no sólo sobre cuestiones existenciales personales sino también comunes, inherentes al ser humano, a pesar de ello, he de decir que afortunadamente he crecido en una burbuja. En cierto modo sigo en ella, y claro está, eso tiene sus grandes ventajas y sus ciertos inconvenientes.  Por una parte, creo que, por suerte, he recibido una buena educación en valores que me ha permitido convertirme en alguien con inquietudes y con el anhelo constante de ser mejor persona; además, quizá en cierto modo haya verdad en esa frase tan de moda de "lo semejante atrae a lo semejante", no por ell...

Cuando la excepción te da la razón.

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[ you know you're gonna live thru the rain... ] ( ♫  Canción con mi lema de título) De todos los defectos humanos, si hay uno que verdaderamente aborrezco, es ese egoísmo que surge como fruto de las frustraciones propias, deseos y anhelos íntimos que se sienten inalcanzables, y que nos hacen creer tener el soberano derecho de amargarle la vida a los demás con nuestros gruñidos.  Ciertamente y modestia a parte, no me gustaría incluirme en ese plural mayestático que acabo de usar, porque, entre otras cosas, me esfuerzo a conciencia para mejorar mi forma de tratar a las personas a través del control de los impulsos y hasta de mis propios sentimientos, dejando toda mi porquería mental para mí o para alguien que algún día se aburra y quiera escuchar objetivamente, sin el afán de protagonismo que implicaría el sentirse aludido por lo que quiera que esté diciendo. Pero en fin, como nadie es perfecto y hay días y hay días, voy a meterme en el saco. Hablando en cris...

Adiós, Sophie Sheridan.

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[ …a veces quiero congelar el tiempo, guardar esas imágenes en mí…] P arece mentira.  Cuántas veces me pregunté a mí misma si podría conseguir acercarme a ti, si de verdad podría saciar mi anhelo de ser tú, de meterme en tu piel, y aunque la inseguridad se apoderaba de mí por momentos, tú eras mi desafío, mi oportunidad de vencer mi timidez, mi "autosuperación", y aunque hubiese quien quiso e hizo que pareciese que yo te quería sólo para mí, ambas sabemos que no era una cuestión que tuviese que ver con lo que opinasen los demás. Nos encontramos aquel lejano día, hace ya un año, y desde entonces intenté hacer que nos llevásemos bien, que yo fuese tú y tú fueses yo, sin tener nada más en cuenta, sin atender a envidias o a malos prejuicios de la gente. Yo sé que sólo se trataba de un reto entre tú y yo. "Sólo", qué pobre suena eso.  El caso es que yo quería saber qué se sentía cuando te mereces un aplauso, no en un sentido narcisista, no; quería saber cómo...

¡Feliz, feliz, feliz, pero que muy Feliiiiz Año Nuevo!

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Debo reconocer que me da cierta pereza escribir una entrada para despedir el año, pero es que este año me ha dado tanto, tanto, que creo que es casi una obligación.  [¿qué mejor brújula que el corazón...?] Vamos a ponerle banda sonora a la entrada, como siempre... Es mucha la música que ha marcado este año (bueno, éste... y todos, pero la música que marca mi 2013 es peculiarmente especial...), pero si tengo que escoger, sin duda, tengo que quedarme con uno de mis mayores (para mí el mejor) logros musicales del año: https://www.youtube.com/watch?v=jM9qdor6GYs Mamma Mia! ha sido no sólo un gran reto, sino una manera increíble de descubrirme a mí misma, una forma de encontrar aquella luz que durante mis casi 20 años de conservatorio he andado buscando. A pesar de ese extraño e inútil sentimiento de culpabilidad que sienten algunos músicos de conservatorio cuando se sienten atraídos por una música "popular", cuando uno se propone luchar contra tanto dogma ab...

Cruzar el río.

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Pedid... y se os dará.   Kenny G – Miracles H ace tiempo que quiero escribir, pero he estado tan ocupada descubriéndome a mí misma, que no he tenido nunca un tema claro sobre el que escribir. De repente escribir fue sustituido por reflexionar, meditar y pensar, resultado de la búsqueda de un método de auto-equilibrio más rápido y eficaz... Pero escribir es algo que me encanta. Y que me leáis, es ya la caña.  Generalmente, mis entradas vienen motivadas por algún conflicto interno. Y ésta no iba a ser menos...  Qué contrariados nos sentimos cuando llega alguien que menosprecia nuestra capacidad, por culpa de la ignorancia, por culpa de la mediocridad, de la superficialidad, de la envidia... pero, en definitiva, los últimos responsables de todo problema de subestimación somos nosotros mismos, nuestro autoconcepto... y nuestra capacidad para hacerlos valer y decir "¡Eh! ¡Aquí estoy yo!" Sí. Vale. Hay mucho cabrón suelto. Es difícil no tenerlo en cuenta. ...

El Síndrome de la Novedad Excluyente.

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Siempre pasa igual.  La gente, los seres humanos, las personas... somos así: estamos acostumbrados a algo que es muy bueno, y, de buenas a primeras, se oye un canto de sirena que nos arrastra a una orilla que no solamente está lejana, sino que, encima, nos hace perder de vista cosas que, quién sabe, quizá cuando queramos volver a tener, sea demasiado tarde. ¡¿Cuánto tiempo sin escribir en LUEMP, verdad?! Han pasado demasiadas cosas, y por ello, en cierto modo, he abortado muchas veces el impulso de volcar mi ira contra mi blog. Tengo muchísimas entradas incompletas en mi bloc de notas, pero no he dejado que ninguna salga a la luz, son demasiado duras y sarcásticas; este año no ha sido fácil. Y en cierto modo ahora me alegro por ello; soy una persona LIBRE, en un amplio sentido. No todo el mundo puede decir eso, y menos aún si hablamos de la conciencia de más de uno.  Reflexionando sobre ese mundo al que supuestamente pertenezco, al conservatorio y su...